Micro-habilidad

Tipos de Conversaciones

“Uno busca a alguien que le ayude a dar a luz sus pensamientos, otro, a alguien a quien poder ayudar: así es como surge una buena conversación.”

Friedrich Niettzsche

Tomándote un momento para ti, en un lugar tranquilo y buscando conectar con el momento presente, responde estas preguntas de inicio:

  1. ¿Qué esperas que pase al terminar este entrenamiento?
  2. ¿Qué quieres transformar en ti?
  3. ¿Puedes observar hoy cómo es la calidad de tus conversaciones?
  4. ¿Cuál es el compromiso que asumirás?

Comunicación - Dos Caminos

Difícil vs Fácil, sencilla, generadora

Explore las siguientes preguntas:

¿La Comunicación es fácil o difícil? ¿Cuáles son algunos desafíos que tienes al comunicarte? ¿Qué impactos o consecuencia has vivido por comunicarte de manera efectivo o inefectiva? ¿En algunas conversaciones te sientes estancado?
Por ejemplo, observas que cuando conversa de dinero con tu pareja la comunicación se estanca o no avanza… o cuando hablas con tus equipos sobre acuerdos y compromisos… y se repite lo mismo todo el tiempo…

Tips sobre la comunicación:

  1. Una comunicación es fácil y sencilla cuando no percibimos peligro (social). Por ejemplo, en ocasiones, incluso decir “te quiero” puede resultar difícil si hay temor de ser rechazado.
  2. Comunicarse no es intercambiar palabras. La comunicación es la forma como los seres humanos coordinan acciones para hacer que su efectividad conjunta supere la suma de sus habilidades individuales y crear vínculos.
  3. Una parte esencial de la interacción de los equipos, familias, organizaciones, etc.   es el espacio comunicacional, en el cual sus integrantes pueden desarrollar vínculos afectivos, productivos y sinérgicos.
  4. Toda comunicación lleva implícita una motivación y afecta a todas las partes; suele basarse prácticamente en inferencias y están enmarcadas en un contexto y constituyen una oportunidad.
  5. Por eso una de las tareas fundamentales del líder es establecer y mantener estos vínculos de manera saludable que luego se traduzcan en una cultura efectiva y facilitadora de los resultados de la organización.

¡Muchas cosas ocurren en una conversación!

Lamentablemente, ante la falta de habilidad para comunicarnos con efectividad, se generan pobres liderazgos, culturas improductivas y relaciones humanas conflictivas y llenas de caos. El caos ocurre cuando la incompetencia es muy alta. La falta de comprensión mutua lleva a que, en vez de agregar valor, las interacciones lo destruyan.

“La solución a los problemas que uno experimenta está en vivir en forma tal que lo problemático desaparezca.

Quien vie en forma apropiada, experimenta el problema sin tomarlo como problemático, no con tristeza, sino con júbilo; más como una brillante oportunidad, que como una restricción no deseada.”

Ludwig Wittgenstein

Tipos de Conversaciones

Públicas y Privadas

Cómo pensamos que nos comunicamos

Las conversaciones difíciles pueden generarse debido a los tres niveles en que suceden: el oculto, el privado y el público

En las conversaciones privadas, cada persona tiene un discurso público, uno privado (que se reserva) y uno oculto (que ni siquiera él conoce). La interacción (flechas gruesas) parece ocurrir entre las conversaciones públicas, mientras que los otros se mantienen escondidos. No revelar los discursos privados y ocultos, sin embargo, no parece ser importante. Ellos son “pequeños” en relación a los discursos públicos.

Cómo nos comunicamos realmente

En realidad, las interacciones humanas se acercan más a esta representación.

El discurso público es el relativamente “pequeño” y al ocultar el discurso privado se sustrae una parte importante de la información relevante. 

Sin embargo, ocultar el discurso privado ¡es imposible! Uno puede tratar de esconder o ignorar sus pensamientos y emociones perniciosas, pero se traslucen. 

Intentar tapar la columna izquierda (conversación privada) con la derecha (conversación pública) es tan imposible y frustrante como intentar cubrirse en una fría noche de invierno con una frazada de bebé. A veces los sentimientos y pensamientos más profundos (ocultos) resultan evidentes para el interlocutor mientras que permanecen en el punto ciego de la propia conciencia.

Conversaciones Difíciles

Una conversación es difícil porque nos sentimos amenazados en lo que hacemos (la tarea), en nuestras relaciones y también a nivel individual, es decir, en nuestro YO.


Toda conversación tiene tres niveles o aspectos: 

  1. Operacional: La Tarea, el “eso”, es decir la dimensión impersonal
  2. Relacional: el “nosotros”, la relación, la dimensión interpersonal
  3. Individual: es el “yo” o la dimensión personal


En el proceso de análisis de estos tres aspectos surgen interrogantes que contribuyen con su abordaje, tal como veremos a continuación.

La tarea: aspecto operacional de una conversación difícil

Tiene que ver con la tarea en ejecución.

 

Las conversaciones más difíciles implican desacuerdos con respecto a:

  • lo que sucede,
  •  lo que ha provocado que las cosas resultaran tal como son, 
  • motivo por el cual ocurrieron, 
  • lo que debería ocurrir a continuación 
  • lo que sería necesario hacer para que eso fuera posible

 

También surgen preguntas como: ¿Quién dijo tal cosa? ¿Quién hizo tal otra y por qué las personas dijeron o hicieron o esas cosas? ¿Quién actuó correctamente? ¿Quién actuó incorrectamente? ¿Quién debería ser elogiado? ¿Quién debería ser reprendido?

Dificultad de la conversación a nivel de la tarea

En este nivel la situación es siempre mucho más compleja de lo que cualquiera de las partes puede percibir. 

Tanto porque existen hechos relevantes que sólo conoce una de las partes como porque existen pensamientos y sentimientos importantes que no hemos dado a conocer. 

No obstante, cada interlocutor cree saber todo lo necesario para comprender acabadamente lo que estás sucediendo. 

El objetivo es demostrar que “Yo tengo razón y tú estás equivocado”.

Nosotros: aspecto relacional

Tiene que ver con los vínculos que se establecen y las emociones que sienten los involucrados.

“Las conversaciones más difíciles implican dudas acerca de la manera de relacionarse.” 

 

Las preguntas que suelen surgir son: 

¿Tenemos un vínculo estrecho? ¿Estamos alineados? ¿Tenemos un propósito común?  ¿Nos brindamos colaboración? ¿Podemos sentir confianza mutua? ¿Nos respetamos? ¿Alguna situación crítica ha puesto en peligro nuestra relación? ¿Qué opinas de mí? ¿Qué opino de ti? ¿Qué debería hacer con respecto a ti y tus opiniones?  ¿Qué deberías hacer tú con respecto a mí y mis opiniones?

La dificultad surge cuando las preguntas que nos hemos planteado anteriormente no están resueltas

En el nivel de las relaciones, del nosotros, las hipótesis y las expectativas no expresadas pueden generarnos desilusión y resentimiento hacia el otro.

Cuando a una conversación difícil le sumamos la crítica, la actitud defensiva se transforma en desprecio. 

Como consecuencia, terminamos por distanciarnos mutuamente y perdemos el sentido de la solidaridad. 

Llegamos a la conclusión de que habría sido inútil hablar francamente sobre lo que ocurre porque estamos claramente en desacuerdo. 

Suprimimos nuestros sentimientos y evitamos hablar sobre la relación.

Yo: aspecto individual

Este aspecto tiene que ver con la identidad y la autoestima de las personas involucradas en una conversación difícil. 

En las conversaciones difíciles las personas creen que su sentido de la identidad y su auto- estima está en riesgo.

 

Las preguntas más frecuentes que contribuyen a ser más conscientes de este aspecto son:

¿Cómo me siento? ¿Qué significa esta situación para mí? ¿Mis sensaciones son pertinentes? ¿Qué es lo que esto revela sobre mi persona? ¿Debería decirlo u ocultarlo? ¿Qué pensarán los otros de mí? ¿De qué manera influirá eso en mi bienestar?

Una conversación difícil es, precisamente, difícil porque nos sentimos amenazados en los tres aspectos: operacional, relacional e individual.

Sentirnos amenazados nos coloca a la defensiva y esto pone al descubierto el controlador arrogante que podemos ser, que cree que sabe sin equivocarse, lo que está ocurriendo y también anticipa lo que debe ocurrir. Y sin embargo está equivocado. 

Dificultades en la conversación a nivel individual

Las dificultades también se dan cuando generalizamos, etiquetamos, o creemos que adivinamos lo que piensa el otro derivado de los mapas mentales. 

En el nivel individual, cuando la imagen que tenemos de nosotros mismos es cuestionada nos sentimos avergonzados y amenazados. Caemos en lo que David Burns denomina “pensamiento polarizado”, una lógica del todo o nada según la cual somos totalmente competentes o totalmente incompetentes; totalmente buenos o totalmente malos; totalmente meritorios o totalmente carentes de mérito, sin un punto intermedio.

Por lo tanto, cualquier cosa menos que perfecto, es horrenda y cualquier cosa menos que un elogio es un insulto. Nos esforzamos por proteger nuestra identidad, proclamando que tenemos toda la razón y el otro está totalmente equivocado. (El otro, por supuesto, se siente igualmente amenazado y también adopta una actitud defensiva, lo cual crea una situación irresoluble).

Haciendo fácil la conversación difícil

Liberándonos de los desechos tóxicos conversacionales

Ya descubrimos que en la columna izquierda se “esconde” mucha información importante, pero que al no expresarse se convierte en desecho tóxico.

 

¿Qué hacemos con estos desechos tóxicos? 

En las conversaciones difíciles a veces optamos por “escupir nuestra verdad” creyendo que sentiremos alivio, y en realidad no es así.

Esos pensamientos y sentimientos “en bruto” contaminan el medio psico-social donde se desenvuelven nuestras relaciones y nuestro propio bienestar. La descarga genera agresión y hostilidad. Impide solucionar los problemas y destruye el respeto mutuo.

También tendemos a tragarnos nuestros pensamientos y sentimientos, porque si los expresamos “las cosas se pondrán peor de lo que están.”

Esto tampoco resulta. El silencio ayuda a evitar enfrentamientos inmediatos, pero no genera soluciones. Ocultar información relevante no permite descubrir y afrontar dificultades.

Si un conflicto real permanece oculto, las personas pierden gran cantidad de tiempo discutiendo asuntos menores. Las relaciones interpersonales se dañan. Entretanto, los desechos tóxicos están en nuestro vientre.

Estamos frente a un cuatridilema, es decir, un dilema que nos pone ante cuatro alternativas. 

  • No podemos controlar la aparición de pensamientos y sentimientos tóxicos en nuestra mente. 
  • Si los expresamos, creamos un gran daño. 
  • Si no los expresamos, nos causamos gran daño. 
  • En realidad, no podemos ocultar nuestros pensamientos y emociones por mucho tiempo. Tal vez podríamos conservarlos en nuestro interior, pero su esencia sale a la luz con efectos contraproducentes. Así como nosotros podemos hacer suposiciones razonables acerca de la columna izquierda de nuestro circunstancial adversario, también pueden hacerlo ellos.

Si no desea descargar el “veneno” de sus pensamientos y emociones no expresados en sus conversaciones y tampoco quiere tragarlo, ¿Qué puede hacer? Puede procesarlo.

 

¿Cómo detoxificar?

  • Ser activamente conscientes
  • Asumir mi responsabilidad incondicional
  • Esforzarse por lograr el aprendizaje mutuo
  • Encontrar un propósito común

 

Para hacer fácil una conversación difícil, necesitamos:

  1. Comprender por qué pensamos como pensamos, es decir, analizar mutuamente los razonamientos que utilizamos
  2. Saber que cada parte puede aportar información significativa
  3. Asumir que hemos contribuido a crear la situación en la que nos encontramos, no somos inocentes (nivel operacional)
  4. Descubrir cuál es nuestro papel en la situación (nivel operacional)

 

Para ello es indispensable

  • Modificar nuestras suposiciones.
  • Modificar nuestro comportamiento, nuestra conducta.
  • Hacerlo en los tres niveles de dificultad: personal, interpersonal y operativo.

“Una buena conversación debe agotar el tema, no a sus interlocutores.”

Winston Churchill