Fostering Talent - Instituto de Desarrollo Personal y Profesional

Certificación Internacional

Formación EAR
Equipos de Alto Rendimiento

Módulo 3

Responsabilidad y Consciencia

Responsabilidad. Víctima vs Protagonista

Fredy Kofman

Metamanagement

“No podemos dirigir el viento, pero si ajustar las velas.”

Proverbio Hindú

La libertad de elegir equivale a la obligación de justificar. El libre albedrío compele al ser humano a dar cuenta de su respuesta a las circunstancias. En inglés, la palabra accountability se refiere a este aspecto de la responsabilidad: la necesidad de rendir cuentas por el comportamiento. La moneda tiene dos caras: el poder de decisión de un lado, y la obligación de responder por esa decisión del otro. El miedo a esa responsabilidad es lo que impulsa a muchas personas a adoptar el papel de víctima. Al apropiarnos de nuestras acciones, debemos apropiarnos también de sus consecuencias. Al hacernos cargo de nosotros mismos, somos susceptibles de tener que dar explicaciones.

La irresponsabilidad generalizada y la sensación de ser víctima son consecuencia de creencias y supuestos inconscientes. Casi todos hemos sido sutilmente adoctrinados en esta doctrina. Por ende, casi todos creemos y actuamos de acuerdo con la teoría tradicional del comportamiento humano: la psicología del estímulo y reacción, teoría que niega el libre albedrío y la responsabilidad al afirmar que las personas y sus conductas son moldeadas exclusivamente por factores externos.

CIFEAR - Modelo Estímulo-Reacción

Por ejemplo, al preguntar a la gente por qué atiende el teléfono o detiene su automóvil, la mayoría responde que atiende el teléfono porque suena o que detiene su automóvil porque el semáforo se pone rojo. Esta explicación condiciona su comportamiento a un factor del entorno. No hay lugar en esta teoría para la elección consciente: la persona es un robot que responde a estímulos externos según reglas pre-programadas. Pero esto no puede ser correcto. Todos hemos tenido experiencias de no atender un teléfono que suena, o no detenernos ante una luz roja. La explicación debe incluir algo más.

Por supuesto, este «algo más» resulta incómodo, ya que nos saca del escondite y nos deja al descubierto. Cuando el teléfono suena en medio de una reunión y, encogiéndome de hombros, le digo a mi interlocutor: «Disculpe, tengo que tomar la llamada», en rigor de verdad estoy mintiendo. No tengo que tomar ninguna llamada. Más bien elijo tomarla (en posible detrimento de la conversación que estoy sosteniendo). Es mucho más fácil echarle la culpa al teléfono que asumir responsabilidad por la interrupción. Es como si le dijera a mi interlocutor: «Si esto le molesta, moléstese con el teléfono; no conmigo. Yo no tengo nada que ver…»

Todo comportamiento se origina en la conciencia del ser humano (sus modelos mentales). Lo que ocurre fuera de esa conciencia no induce a la acción; simplemente la influye. Uno no responde al teléfono porque suena, ni detiene su automóvil porque se enciende la luz roja del semáforo, ni hace cualquier otra cosa a causa de lo que ocurre en su entorno. Uno elige hacer lo que hace como respuesta a la situación que percibe, elige actuar de la manera como lo hace, porque le parece que es la mejor posible (dadas las circunstancias) para perseguir sus intereses de acuerdo con sus valores. Los hechos externos no son estímulos, sino información.

Un acontecimiento exterior no es un estímulo que evoca una reacción condicionada, sino un dato que provee información. La información no determina que una persona haga nada, sólo le informa acerca de lo que está ocurriendo. Depende de la persona decidir de qué manera responder a esa información de acuerdo con sus objetivos y valores. Por lo tanto, uno responde al teléfono cuando oye que suena, porque quiere comunicarse con la persona que llama; uno frena cuando percibe que el semáforo pasa del verde al rojo, porque no quiere sufrir un accidente; uno hace lo que hace cuando recibe la información de su entorno, porque piensa que esa es la manera más eficiente para alcanzar sus objetivos dentro del marco de sus valores.

Cuando contesto el teléfono en medio de una reunión, mi declaración verdadera sería: «Entiendo que atender esta llamada implica interrumpir nuestro diálogo, pero prefiero hacerlo, ya que me interesa más averiguar quién está llamando que mantener el flujo de la conversación». Esto suena mucho menos «gentil» que disculparse por tener necesidad de atender el teléfono. Pero la gentileza aparente que viene aparejada con la irresponsabilidad no es más que hipocresía. La verdad es que me interesa más contestar el teléfono que continuar la conversación; por eso elijo hacerlo.

Responsabilidad - Dignidad - Libertad - Humanidad incondicional

CIFEAR - Modelo Información-Respuesta

Esta conciencia y capacidad de elección es la esencia de la responsabilidad, la dignidad, la libertad y la humanidad incondicional. Independientemente de la naturaleza de sus circunstancias, el ser humano puede prestar atención, darse cuenta y elegir cómo responder.

Víctima vs Protagonista

El criterio que distingue asumir la posición de víctima o de protagonista es que mientras que la víctima se concentra en las variables exógenas (las circunstancias fuera de su control), el protagonista se concentra en las endógenas (las acciones que puede emprender para responder a las circunstancias). Mientras que la víctima se ve como ente pasivo sobre el que actúan las fuerzas de la fatalidad, el protagonista se ve como ente activo, capaz de forjar su destino.

Para tomar un ejemplo más cotidiano, recuerde alguna ocasión en la que alguien llegó tarde a una reunión. Si se le pregunta qué le sucedió, lo más posible es que responda algo así como «¡No puedes imaginarte lo pesado que estaba el tráfico! ¡Esta ciudad se está poniendo imposible!» ¿Cuál es la variable explicativa?: «el tráfico». ¿Quién tiene la culpa?: «la ciudad». ¿Quién es el que debe cambiar de conducta para que la persona llegue a tiempo?: «los otros conductores que ocupan las calles». Esta explicación es «verdadera»; es cierto que si no hubiera habido tráfico la persona hubiera llegado a tiempo. Pero también es debilitante, a menos que los demás (sobre los que el individuo no tiene ninguna influencia) modifiquen su comportamiento, seguirá llegando tarde.

Así como el primer paso del aprendizaje es la declaración de insatisfacción e ignorancia, el segundo paso es la asunción de responsabilidad frente a las circunstancias. No se trata de negar las condiciones externas que uno enfrenta, sino de enfocarse proactivamente (como dice Stephen Covey en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva5) en aquellos factores en que se puede influir. Quien se imagina la vida como una partida de naipes, obviamente no puede elegir las cartas que le tocarán. Tal cosa queda a cargo del destino y el azar. Pero igualmente obvio es que es uno el que elige cómo jugar esa mano. Enfocarse en el reparto de cartas genera una sensación de impotencia; enfocarse en las decisiones del juego genera una sensación de poder. El precio del poder es la responsabilidad.

El cuento de la víctima y el del protagonista son justamente eso: cuentos. Cualquier situación puede ser presentada desde ambos puntos de vista. La decisión más importante del ser humano es, tal vez, la de elegir cómo contar la historia de su vida. El libre albedrío no implica que el universo deba ajustarse a nuestros deseos. El libre albedrío es la posibilidad de la conciencia de tomar la realidad como materia prima de una obra de arte vital, en vez de asumirla como una camisa de fuerza.

Tendencias de cómo nos relacionamos con las contingencias

CIFEAR - Contingencias

Reaccionar

Accionamos cuando nos sentimos “entre la espada y la pared”. Desde esta tendencia nuestras posibilidades de reflexionar y ampliar el rango de percepción son bastantes escasas.

Aquí, casi siempre nos movemos en la urgencia y tenemos dificultades para discriminar qué es lo más relevante para nosotros en cada ocasión.

CIFEAR - Reacción

Accionar Responsable

Es la tendencia que nos posibilita “para la pelota y mirar antes de hacer un pase”. Nos damos la chance de disponer de un espacio de tiempo en el cual mirar las consecuencias de nuestro hacer.

Decimos que la responsabilidad es la habilidad de dar respuestas. Esta aptitud incluye hacer preguntas, conversar, proponer otras alternativas, contestar más tarde y otras opciones que abren la oportunidad de operar en función de lo importante y no de lo urgente.

CIFEAR - Responsabilidad

Accionar con Diseño

Es la tendencia que incluye todo lo dicho en el accionar responsable con el aditamento de una clara conciencia de poder anticipar situaciones.

Nuestra interpretación del accionar con diseño es una concepción de la vida como una obra de arte que creamos a diario y que nos permite visionar un futuro que integre sueños, acciones y pasiones.

CIFEAR - Diseño

De la costumbre de evitar los problemas al hábito de tomar posición

Los relatos que realizamos para describir nuestras insatisfacciones o problemas sin hacernos cargo de la posibilidad de intervenir son simplemente eso: relatos.

Distinguimos TOMA DE POSICIÓN como una declaración pública o privada en la que explicitamos nuestro querer intervenir en un relato en el que moramos.

La toma de posición constituye una acción trascendente: una persona escucha que le ha llegado su Kairós, el tiempo de plantearse algunas cosas, hacerse cargo de sí mismo y explorar.